Como ya presagiábamos, el partido entre Villarreal y Celtic no iba a ser solo noventa minutos de juego...desde el mediodía ambas aficiones ya estuvimos celebrando la gran amistad que tenemos en el casal de fiestas y en la peña Celtic Submarí.
Una vez llegadas las horas previas al encuentro la cerveza ya corría por las venas de los aficionados escoceses y por las de la gran mayoría de españoles, cosa que hizo aumentar la alegría y que tanto bufandas como camisetas se intercambiaran de forma continua. No podías pisar cinco metros seguidos sin que un hombre de rayas verdes y blancas te digera entre risas el típico "change?"
Una vez empezado el partido fuimos testigos de lo que, todos los que vayamos a Glasgow, veremos en el partido en Celtic Park... los aficionados del Celtic, que estrenaron la nueva grada para visitantes, nos deleitaron con cánticos con los que, finalmente, no consiguieron motivar a sus jugadores.
En lo que al juego respecta, el Villarreal venció sin muchas dificultades. Los hombres de Pellegrini supieron controlar el juego y gracias a un excelente Marcos Senna conseguimos los tres puntos que nos colocan colíderes en la liguilla.
En definitiva un gran partido que sirvió para aumentarnos la ilusión y las ganas de viajar a Glasgow y revivir noches como la del pasado martes.
A amarillos y afición del Celtic nos quedó clara una frase..."noventa minutos de rivalidad, toda una vida de amistad..."








Vuelve esa melodía que todos los aficionados al Villarreal hemos estado ansiosos por volver a escuchar...volvemos a la Champions League y este año nos ha tocado empezar bailando con la más fea.



